domingo, 11 de octubre de 2009

Capítulo 2 - Hielo y fuego (parte 2)

Dark se acababa de desmayar. ¿Por qué lo había atacado? ¿No se había dado cuenta de que estaba actuando? Era obvio. La espada aun estaba calente. Eso le ayudaría, al fin y al cabo, estaba en su naturaleza.

Una sombra oscura, que salió de la luz de las llamas, lo sacó de su asombro. La espada brilló un segundo antes de alzarse, siniestra. Kirhom paró el fuerte golpe casi sin inmutarse. Fintó. El hombre se tambaleó cortando el aire. De nuevo, el sonido de las espadas estalló de nuevo, hendiendo el aire, en apenas dos segundos, habían apareceido de los arbustos tres personas más que rodearon a Kirhom. estaba atrapado. Los golpes se sucediero; pero no lo suficientemente rápido para dañarle.

Se movía como una sombra, difuso e inalcanzable. La espada negra reflejaba el fuego, refulgiendo en la batalla. Los golpes se sucedían uno tras otro: finta, estoque, golpe, golpe, corte... La sangre mana a borbotones. Quedan tres. Corte, finta, golpe. Dos. Golpe, corte. Uno.

El último oponente estaba exhausto, cargaba una pesada espada, grande, un mandoble. Levantó la espada. Demasiado lento. Kirhom se apartó justo antes de que la espada lo alcanzara, para que la inercia le impidiera cambiar la trayectoria, la arena sobre la que momentos antes se encontraba estalló como un volcán. Magia. Con un rápido movimiento, Kirhom se agachó esquivando una estocada alta, si paraba la espada el golpe sería terrible; pero si no esquivaba la trayectoria sería cortado como un queso. Agachado, noto como el aire se combaba y salia disparado sobre su cabeza. Un poco más atrás, la parte de arriba de la cabaña, que aun ardía se desprendió de la parte de abajo y cayó al suelo con un estrépito, junto a Dark, las llamas casi acariciaron su piel. Tenía que darse prisa. El mandoble se volvió a levantar, gigantesco y terrible, preparado para dar el último golpe. La espada de Kirhom brilló reflejando la luz del fuego y paró el golpe, tembló, el aire seguía tan quieto como antes. Sonrió siniestramente. Antes de que su oponente pudiera reaccionar, la espada negra se alimentaba de su sangre. Cayó al suelo, muerto.

Kirhom envainó su espada y corrió hacia el cuerpo inconsciente de Dark, estaba muy caliente, pero no presentaba quemaduras. Con cuidado, la retiró del fuego. Respiraba profundamente.